12 lugares que ver en Niza imprescindibles (y por qué la playa es de piedras)
Qué ver en Niza en 3 días: el Paseo de los Ingleses, la ciudad vieja y el Cours Saleya, la colina del Castillo, los museos Matisse y Chagall y las excursiones a Èze y Mónaco, con precios reales de 2026 y el truco del tranvía del aeropuerto.
Por Noel Téllez·Actualizado el 27 de octubre de 2026·12 lugares · lectura 13 min
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Niza se ve bien en 3 días. Lo imprescindible es el Paseo de los Ingleses, la ciudad vieja con el mercado del Cours Saleya, subir a la colina del Castillo por su ascensor gratuito, el museo Matisse en Cimiez y el museo Chagall. Desde aquí salen en tren las excursiones a Mónaco, Èze y Villefranche, todas en menos de media hora.
Niza lleva doscientos años siendo el sitio al que los europeos del norte van a pasar el invierno, y eso explica su aspecto: una ciudad italiana —fue saboyana hasta 1860, no francesa— con una capa de arquitectura belle époque construida para ingleses y rusos ricos.
Esa mezcla es lo que la hace distinta del resto de Francia. En la ciudad vieja se come socca y se habla con acento italiano; a cien metros está el Negresco y una catedral ortodoxa rusa.
Tres cosas prácticas antes de reservar:
Una: la playa es de piedras, no de arena. Y no son guijarros pequeños: son cantos rodados grandes y redondos que hacen daño al andar y en los que se entra al agua con dificultad. Lleva escarpines; se venden en cualquier tienda del paseo por unos pocos euros y cambian el viaje. Quien llega esperando arena fina se lleva el chasco del año.
Dos: el tranvía al aeropuerto tiene truco. La línea 2 conecta el aeropuerto con el centro y el billete sencillo cuesta 1,70 €, con transbordos durante 74 minutos. El detalle que ahorra dinero: el trayecto entre las terminales 1 y 2 y la parada Grand Arénas es gratis, y en las máquinas del aeropuerto suelen venderte un billete especial mucho más caro. Si caminas los cinco minutos hasta Grand Arénas y compras allí, pagas la tarifa normal.
Y tres: Niza es la base, no el destino. Lo que la hace tan rentable es lo que tiene alrededor: Mónaco, Èze, Villefranche-sur-Mer, Antibes y Cannes están todos a menos de media hora en tren, y el tren de la costa es barato y pasa a menudo. Tres días en Niza son en realidad tres días de Costa Azul.
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01
El Paseo de los Ingleses
Los siete kilómetros de paseo marítimo frente a la Bahía de los Ángeles, pagados en 1820 por la colonia inglesa que invernaba aquí; es gratis y tiene sus sillas azules características.
La Promenade des Anglais se llama así literalmente: la pagó la colonia inglesa que pasaba aquí los inviernos, en 1820, para dar trabajo a los jornaleros arruinados por un invierno de heladas que había destrozado las cosechas de cítricos. Empezó siendo un camino de dos metros.
Hoy son siete kilómetros de paseo entre el mar y la ciudad, con carril bici, palmeras y las sillas azules —*les chaises bleues*— que son un símbolo de la ciudad y de uso libre. Sentarse en una mirando el mar es, sinceramente, uno de los mejores ratos de Niza y cuesta cero.
El Hotel Negresco, de 1913, con su cúpula rosa, es el edificio icónico del paseo. Se puede entrar al vestíbulo a ver la lámpara de Baccarat y la rotonda; no hace falta consumir, aunque conviene ir vestido de forma normal.
En el extremo este, junto al jardín Albert I, está el memorial del atentado del 14 de julio de 2016, en el que murieron 86 personas en este mismo paseo. Está señalizado con discreción y merece un momento de respeto.
Al amanecer el paseo es de los corredores y de la gente del barrio, y la luz sobre la bahía es la mejor del día.
Horario: Acceso librePrecio: GratisTiempo: 2 horas paseandoCómo llegar: Cruza toda la ciudad por el frente marítimo; el tranvía 2 para cerca en varios puntos
Consejo: Alquila una bici o un patinete y haz el paseo entero hasta el aeropuerto y vuelta: son 14 kilómetros llanos junto al mar y ves la ciudad de una forma que andando no da tiempo. El carril bici está separado del peatonal.
02
La ciudad vieja y el Cours Saleya
El casco antiguo de callejones estrechos y fachadas ocres de aire italiano, con el mercado de flores y productos del Cours Saleya; el mercado abre todas las mañanas menos el lunes.
El Vieux Nice no parece Francia: parece Liguria. Callejones estrechos, fachadas ocres y rojizas, ropa tendida y patios con escaleras exteriores. Es lo que queda de los siglos en que Niza fue saboyana y la frontera con Francia estaba al oeste.
El corazón es el Cours Saleya, una plaza alargada con mercado: de martes a domingo por la mañana es mercado de flores y de producto —frutas, aceitunas, quesos, especias—, y los lunes se convierte en mercado de antigüedades y brocante, que es un día estupendo para rebuscar.
Lo que hay que comer aquí es socca: una torta fina de harina de garbanzo cocida en horno de leña, que se sirve caliente, en trozos, con pimienta. Es comida de pobres de toda la vida y es la cosa más niçoise que existe. Se come de pie y cuesta un par de euros.
No te pierdas la catedral de Santa Reparata, barroca, y la capilla de la Misericordia, en el propio Cours Saleya, que tiene un interior desproporcionadamente espectacular para lo discreta que es por fuera.
Y la place Rossetti, con su fuente, es donde está la heladería más conocida de la ciudad, con sabores raros de verdad.
Horario: El barrio, siempre; el mercado, de martes a domingo por la mañana, y los lunes antigüedadesPrecio: GratisTiempo: 3 horasCómo llegar: A pie desde Place Masséna; el tranvía 1 para en Opéra-Vieille Ville
Consejo: Ve al mercado antes de las diez de la mañana y desayuna socca de pie en un puesto. A partir de mediodía el Cours Saleya se convierte en una hilera de terrazas con menú turístico y precios de paseo marítimo.
El free tour recorre la ciudad vieja y explica bien la historia saboyana, que es lo que da sentido al barrio.
Si solo haces una actividad guiada en Niza, que sea esta. Un free tour es una visita a pie de dos o tres horas, con guía local en español, que recorre el centro histórico contándote el contexto que ningún cartel explica.
Funciona así: reservas plaza gratis, haces el tour y al final decides tú cuánto vale. No hay precio fijo ni obligación. Lo habitual en Niza son entre 10 y 15 € por persona si te ha gustado; menos si no, y nadie te va a mirar mal.
Por qué lo recomendamos el primer día: sales orientado. Después de dos horas sabes dónde está cada cosa, qué merece la pena de lo que te queda y, sobre todo, qué no. Eso te ahorra tiempo y dinero el resto del viaje.
Reserva con antelación. Los grupos en español tienen plazas limitadas y en temporada alta se llenan con días.
Llega diez minutos antes al punto de encuentro: salen puntuales y no esperan.
Lleva efectivo para la propina, en billetes pequeños. Muchos guías no aceptan tarjeta.
Cancela si no vas. Es gratis y libera la plaza. Los guías viven de esto.
Sin pagar nada por adelantado y con cancelación gratuita hasta el último momento.
El promontorio sobre la ciudad vieja con la mejor vista de la Bahía de los Ángeles, una cascada artificial y un ascensor gratuito que evita los escalones.
La Colline du Château es el mirador de Niza y la vista que sale en todas las fotos: la curva entera de la bahía, los tejados rojos de la ciudad vieja a un lado y el puerto al otro.
Del castillo no queda nada: era una fortaleza medieval que Luis XIV mandó demoler en 1706, y hoy es un parque con pinos, un cementerio histórico y una cascada artificial del siglo XIX que suena de fondo todo el rato.
Lo que casi nadie sabe y evita un sufrimiento: hay un ascensor gratuito. Está al final del paseo, junto a la torre Bellanda, y sube directo a la cima. Mucha gente se hace los más de 200 escalones sin saberlo, con calor y cuesta arriba.
Arriba hay un parque infantil y zona de sombra, así que funciona bien con niños.
El momento es el atardecer: el sol se pone a la derecha sobre la bahía y la ciudad se enciende. Y a diferencia de otros miradores famosos, aquí hay sitio de sobra para todos.
Horario: El parque abre de día, con cierre más temprano en inviernoPrecio: Gratis, incluido el ascensorTiempo: 1,5 horasCómo llegar: Ascensor gratuito junto a la torre Bellanda, en el extremo este del paseo, o escaleras desde la ciudad vieja
Consejo: Sube en el ascensor, que es gratis y está señalizado con poco entusiasmo, y baja andando por las escaleras hacia la ciudad vieja. Al revés es una paliza innecesaria con calor.
04
El museo Matisse y Cimiez
La colección del pintor en una villa genovesa del siglo XVII rodeada de olivos, junto a las ruinas romanas de Cemenelum, en el barrio alto de Cimiez.
Matisse vivió en Niza 37 años, desde 1917 hasta su muerte en 1954, y lo dijo claro: vino por la luz y se quedó por la luz. El museo está en Cimiez, el barrio alto, en una villa genovesa del siglo XVII pintada de rojo veneciano y rodeada de un olivar.
La colección la donaron el pintor y sus herederos: cubre toda su carrera, desde los primeros óleos hasta los recortes de papel (gouaches découpés) de sus últimos años, cuando ya no podía pintar de pie. También están sus objetos personales y los estudios para la capilla de Vence.
Alrededor del museo está el yacimiento romano de Cemenelum, la ciudad que los romanos fundaron aquí en el siglo I: se ven las termas y el anfiteatro, al aire libre y gratis.
Al lado está el monasterio de Cimiez, con unos jardines preciosos y la tumba de Matisse en su cementerio, además de la de Raoul Dufy.
Los menores de 18 años entran gratis a los museos municipales de Niza, y existe un pase de museos que compensa si vas a ver más de dos.
Horario: Cerrado los martes; horario de museoPrecio: Entrada en el entorno de los 10-12 €; gratis para menores de 18 años. Las ruinas romanas, gratisTiempo: 2-3 horas con el yacimientoCómo llegar: Autobús 5 o 33 desde el centro hasta Cimiez; unos 20 minutos
Consejo: Combina Matisse con el monasterio y sus jardines, que están a cinco minutos andando y son gratis. Y si vas a visitar dos museos o más en el viaje, mira el pase de museos de la ciudad: se amortiza con el segundo.
05
El museo Marc Chagall
El museo construido en 1973 para albergar los diecisiete lienzos del Mensaje Bíblico que el propio Chagall donó al Estado francés, con vidrieras y mosaico suyos.
Es un museo pequeño y es, para mucha gente, el mejor de Niza. Lo levantó el Estado francés en 1973 con una condición que puso el propio Chagall: que fuera un edificio sobrio, bajo y rodeado de jardín, para que nada compitiera con los cuadros.
Dentro está el Mensaje Bíblico: diecisiete lienzos de gran formato sobre el Génesis, el Éxodo y el Cantar de los Cantares, que Chagall donó al Estado. Están colgados en dos salas pensadas para ellos, con la luz medida.
Además hay un mosaico reflejado en un estanque, que representa el profeta Elías, y las vidrieras azules del auditorio, con la creación del mundo. Ese auditorio sigue programando conciertos.
Chagall participó personalmente en el diseño del recorrido y en la colocación de cada obra, lo que convierte al museo entero en una obra suya. Es el único museo nacional francés inaugurado en vida de su artista.
Está a quince minutos andando del centro, cuesta arriba, o en autobús.
Horario: Cerrado los martes; horario de museoPrecio: Entrada de museo nacional; consulta tarifas y gratuidades en su webTiempo: 1,5 horasCómo llegar: Autobús 5 desde el centro, o 15 minutos a pie cuesta arriba desde la estación
Consejo: Empieza por el auditorio de las vidrieras azules, no por las salas grandes. Está casi siempre vacío, la luz filtrada te acostumbra el ojo al azul de Chagall y entras a los lienzos con otra disposición.
06
Plaza Masséna y el Paseo del Paillon
La plaza principal, con su damero rojo y blanco y las siete estatuas sobre pilares, y el parque lineal de 12 hectáreas que sustituyó al río cubierto.
La place Masséna es el centro de Niza y la bisagra entre la ciudad vieja y la nueva. El suelo es un damero de losas blancas y negras, los edificios son de un rojo pompeyano uniforme, y encima de siete pilares hay siete figuras en cuclillas del artista Jaume Plensa —una por cada continente— que se iluminan de colores cambiantes por la noche.
Al lado está la Promenade du Paillon, que es el mejor urbanismo reciente de la ciudad: 12 hectáreas de parque lineal construidas sobre el cauce del río Paillon, que llevaba cubierto desde el siglo XIX y encima del cual había una estación de autobuses y un aparcamiento.
Se demolió todo y se hizo un parque con praderas, un espejo de agua con 128 chorros en los que los niños se mojan en verano, y una zona de juegos con animales marinos de madera.
Es el sitio donde ves a los vecinos de Niza haciendo vida normal, y conecta andando el Teatro Nacional con el mar.
De noche, con las estatuas iluminadas y los chorros de agua encendidos, es un paseo muy bonito.
Horario: Acceso libre; los chorros de agua funcionan en temporadaPrecio: GratisTiempo: 1 horaCómo llegar: Tranvía 1, parada Masséna; es el nudo central de la ciudad
Consejo: Pasa por la plaza de noche aunque ya la hayas visto de día: las siete figuras de Plensa cambian de color muy despacio y el efecto sobre el damero del suelo no se parece en nada a la estampa diurna.
07
El puerto Lympia
El puerto histórico de la ciudad, excavado en el siglo XVIII, con fachadas rojas y ocres, yates y los ferris a Córcega; el paseo es gratis.
Al este de la colina del Castillo, el port Lympia es la otra cara de Niza: menos turística, más de barrio, con fachadas de colores alrededor de la dársena y una mezcla de barcas de pesca, yates grandes y los ferris que salen a Córcega.
Se excavó a partir de 1750 en una zona pantanosa —de ahí el nombre, por una fuente llamada *Lympia*— porque hasta entonces Niza no tenía puerto propiamente dicho: los barcos fondeaban en la playa.
Alrededor está el barrio de Le Port, que se ha llenado de restaurantes buenos y bares sin pretensiones, y donde se come bastante mejor y más barato que en el Cours Saleya.
Desde aquí sale además el paseo del Mont Boron y el sendero costero que lleva a Villefranche.
La place Île-de-Beauté, con su iglesia de dos campanarios, es el conjunto más bonito del puerto.
Horario: Acceso librePrecio: GratisTiempo: 1-1,5 horasCómo llegar: Tranvía 2, parada Port Lympia; o andando rodeando la colina del Castillo
Consejo: Cena aquí en vez de en la ciudad vieja. Está a quince minutos andando, los restaurantes son los mismos que usan los vecinos y la diferencia de precio y de calidad por el mismo plato es notable.
08
La catedral ortodoxa rusa de San Nicolás
La iglesia ortodoxa rusa más grande fuera de Rusia, terminada en 1912 con financiación del zar Nicolás II, con seis cúpulas de cebolla y ladrillo rosa.
Es el edificio más inesperado de Niza y recuerda algo que se olvida: la aristocracia rusa invernaba aquí en masa desde mediados del XIX. Tanto, que hubo que construirles una catedral.
La financió el zar Nicolás II y se terminó en 1912, en el terreno donde había muerto de tuberculosis el zarévich Nicolás Alexandrovich en 1865. Es la iglesia ortodoxa rusa más grande fuera de Rusia: ladrillo rosa, mármol, azulejo y seis cúpulas de cebolla de colores.
El interior es un bosque de iconos, con un iconostasio de madera tallada y una colección de iconos del XVI y XVII traídos de Rusia.
Hay código de vestimenta: hombros y rodillas cubiertos, y las mujeres pueden necesitar cubrirse la cabeza. No se permite fotografiar dentro.
Está a diez minutos a pie de la estación de tren, en un barrio residencial tranquilo, y es un desvío corto que casi nadie hace.
Horario: Abre casi todos los días con horario de culto; cierra a mediodíaPrecio: Entrada económicaTiempo: 45 minutosCómo llegar: A diez minutos a pie de la estación Nice-Ville
Consejo: Encájala el día que llegues o el que te vayas en tren: está a diez minutos de la estación, se ve en tres cuartos de hora y así no te come una mañana del viaje.
09
El Mont Boron y el sendero costero
El monte boscoso al este de la ciudad, con un bosque de pinos, fuertes del siglo XVI y senderos con la mejor vista de Niza y de Villefranche a la vez.
Si quieres la vista que no tiene nadie, es esta. El Mont Boron es una colina boscosa de 190 metros al este del puerto, cubierta de pinos de Alepo y olivos, con once kilómetros de senderos señalizados y prácticamente ningún turista.
Desde los miradores se ve Niza entera por un lado y la bahía de Villefranche por el otro, que es una combinación que no se consigue desde ningún otro punto accesible.
Arriba está el Fort du Mont Alban, una fortaleza del siglo XVI perfectamente conservada, con cuatro torreones en las esquinas. Por fuera se visita libremente.
El paseo bueno es el sendero costero que baja desde aquí hacia Villefranche-sur-Mer, pegado al mar, entre rocas y calas. Son unas dos horas tranquilas y acabas en uno de los pueblos más bonitos de la costa, desde donde vuelves en tren en seis minutos.
Es también el barrio de las villas millonarias: Elton John tiene casa aquí.
Horario: Acceso libre de díaPrecio: GratisTiempo: 2-3 horasCómo llegar: Autobús 14 desde el puerto, o subida a pie desde el puerto Lympia
Consejo: Haz el sendero en sentido Niza-Villefranche, no al revés: bajas en vez de subir, acabas en el pueblo a la hora de comer y vuelves en tren en seis minutos por un par de euros.
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Villefranche-sur-Mer
El pueblo de la bahía más profunda del Mediterráneo, a seis minutos en tren, con casas ocres sobre el agua y una calle medieval cubierta del siglo XIII.
A seis minutos en tren desde Niza, y es el pueblo que más se parece a lo que la gente imagina cuando piensa en la Costa Azul: una ensenada cerrada, agua muy azul, casas ocres y rosas apiladas sobre el puerto, y barcas de colores.
La bahía es una de las más profundas del Mediterráneo, por eso fondean aquí cruceros y antes lo hacía la VI Flota estadounidense.
Lo que hay que ver: la rue Obscure, una calle medieval completamente cubierta del siglo XIII que recorre el casco por debajo de las casas; y la capilla de San Pedro, que Jean Cocteau decoró entera en 1957, con frescos sobre la vida del santo y los pescadores del pueblo.
La Ciudadela de San Telmo, del XVI, es gratis y alberga varios museos pequeños.
La playa es de arena, cosa rara por aquí, y está justo al lado de la estación.
El tren es el transporte: sale muy a menudo, cuesta poco y es más rápido y más barato que cualquier excursión organizada.
Horario: Acceso libre; la capilla de Cocteau tiene horario y entradaPrecio: Gratis el pueblo; tren desde Niza, unos pocos eurosTiempo: Media jornadaCómo llegar: Tren desde Nice-Ville, 6 minutos; también autobús 15
Consejo: Coge el tren y siéntate en el lado derecho en el sentido de la marcha: el trayecto va pegado al mar y la entrada a la bahía de Villefranche desde el vagón es una de las mejores vistas de la Costa Azul.
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Èze, el pueblo colgado
Un pueblo medieval encaramado a 427 metros sobre el mar, con callejuelas de piedra y un jardín exótico en lo alto donde estuvo el castillo.
Èze es el pueblo encaramado más famoso de la Costa Azul y el que más sale en las fotos: un nido de águila medieval a 427 metros sobre el mar, con callejuelas de piedra tan estrechas que no cabe un coche.
En lo alto, donde estuvo el castillo —demolido por Luis XIV, como el de Niza—, está el Jardin Exotique, con cactus y plantas crasas y una vista que abarca desde Saint-Tropez hasta Italia en días claros. Se paga entrada y es lo que justifica la subida.
El pueblo es precioso y está completamente dedicado al turismo: galerías, perfumerías y hoteles de lujo. Dicho eso, a primera hora de la mañana o a última de la tarde, cuando se van los autobuses, recupera el silencio.
El Chemin de Nietzsche es el sendero que baja desde el pueblo hasta Èze-sur-Mer, en la costa, por donde el filósofo paseaba mientras escribía Así habló Zaratustra. Son unos 45 minutos de bajada bastante exigente, con piedra suelta; de subida es duro de verdad.
Se llega en autobús desde Niza. El tren para en Èze-sur-Mer, abajo, no en el pueblo.
Horario: El pueblo, siempre; el jardín, con horario y entradaPrecio: Gratis el pueblo; el Jardin Exotique se pagaTiempo: Media jornadaCómo llegar: Autobús 82 o 112 desde Niza, unos 25 minutos. El tren deja en la costa, a una hora de subida a pie
Consejo: Ve a primera hora o después de las cinco de la tarde. Entre las once y las cuatro llegan los autobuses de cruceristas y el pueblo, que son cuatro callejones, se vuelve intransitable.
Las excursiones que combinan Èze y Mónaco resuelven el transporte entre los dos, que en autobús encadena mal.
El principado de 2 km², a media hora en tren, con el casino de Montecarlo, el palacio de los Grimaldi y el circuito urbano de Fórmula 1 por sus calles.
El segundo país más pequeño del mundo está a media hora en tren y cuesta unos pocos euros. Se ve en un día largo y da para más de lo que parece.
La Roca es el casco viejo, sobre un promontorio: el Palacio del Príncipe, con cambio de guardia a mediodía, la catedral donde están enterrados Rainiero y Grace Kelly, y el Museo Oceanográfico, dirigido durante años por Jacques Cousteau y clavado en el acantilado.
Montecarlo es el otro lado: el Casino, de 1863, obra de Charles Garnier —el mismo de la Ópera de París—, con su plaza, sus coches y el Hôtel de Paris. Se puede entrar al vestíbulo gratis; para pasar a las salas de juego hay entrada, documento de identidad y código de vestimenta.
Lo más divertido es recorrer a pie el circuito de Fórmula 1, que son las calles normales del principado: la curva del Loews, el túnel, la chicane del puerto. Hay marcas en el asfalto todo el año.
Un apunte: Mónaco es carísimo para comer. Lleva algo o come en el mercado de la Condamine, que es donde comen los trabajadores.
Horario: El principado, siempre; museos y palacio, con horario propioPrecio: Entrar al país es gratis; el palacio, el museo oceanográfico y las salas del casino se paganTiempo: Día completoCómo llegar: Tren desde Nice-Ville, unos 25 minutos; también autobús 100 por la costa, más lento y más bonito
Consejo: Ve en tren a la ida y vuelve en el autobús 100, que va por la Baja Corniche pegado al mar y pasa por Èze-sur-Mer y Villefranche. Tarda el doble y es un paseo panorámico que la gente paga aparte en excursiones.
Itinerarios por Niza: qué ver en 3 días
Si no quieres pensar rutas, estos itinerarios agrupan las visitas por zonas para que no pierdas el día en transporte.
Niza en 3 días
Día 1 — La ciudad: mercado del Cours Saleya a primera hora con socca → ciudad vieja y catedral de Santa Reparata → ascensor a la colina del Castillo al atardecer → cena en el puerto Lympia.
Día 2 — Museos y paseo: museo Matisse y ruinas romanas de Cimiez por la mañana → museo Chagall a mediodía → tarde en el Paseo de los Ingleses y Plaza Masséna de noche.
Día 3 — La costa: tren a Mónaco por la mañana, con la Roca y Montecarlo → vuelta en el autobús 100 por la costa parando en Villefranche-sur-Mer.
Niza en 5 días
Días 1 a 3: el itinerario de arriba.
Día 4 — Pueblos colgados: Èze a primera hora, con el Jardin Exotique → bajada por el Chemin de Nietzsche → tarde de playa.
Día 5 — Senderos o Antibes: Mont Boron y sendero costero hasta Villefranche; o tren a Antibes con el museo Picasso y el mercado provenzal.
Qué comer en Niza
Comer bien en Niza no va de gastar más, va de saber qué pedir y dónde. Esto es lo que no te puedes ir sin probar.
Plato
Dónde probarlo
Precio aprox.
Socca
Puestos del Cours Saleya y la ciudad vieja
3-5 €
Pissaladière
Panaderías de la ciudad vieja
3-5 € la porción
Salade niçoise de verdad
Restaurantes del puerto; la auténtica no lleva ni patata ni judía verde
14-20 €
Petits farcis
Bistrós del Vieux Nice
12-18 €
Pan bagnat
Panaderías; es el bocadillo de la salade niçoise
6-9 €
Helado de sabores raros
Place Rossetti, en la ciudad vieja
3-6 €
Reservar con antelación
Mejores tours y excursiones en Niza
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Las dudas que nos llegan una y otra vez, respondidas en corto y sin rodeos.
¿Cuántos días hacen falta en Niza?
Tres como mínimo: uno para la ciudad vieja y el paseo, otro para los museos de Cimiez y Chagall, y otro para una escapada en tren a Mónaco o Villefranche. Con cinco días añades Èze, Antibes y los senderos del Mont Boron sin prisa. Niza funciona mejor como base de la Costa Azul que como destino cerrado.
¿Cómo se va del aeropuerto de Niza al centro?
En tranvía, línea 2, en unos 25 minutos. El billete sencillo cuesta 1,70 € con transbordos durante 74 minutos. Hay un truco: el trayecto entre las terminales y la parada Grand Arénas es gratis, y en las máquinas del aeropuerto suelen vender un billete especial más caro. Si caminas cinco minutos hasta Grand Arénas, pagas la tarifa normal.
¿Cómo es la playa de Niza?
De cantos rodados grandes, no de arena, y eso sorprende a casi todo el mundo. Hacen daño al andar y complican entrar y salir del agua. Lleva escarpines: se venden en cualquier tienda del paseo por pocos euros y cambian el viaje. Si buscas arena, Villefranche-sur-Mer la tiene y está a seis minutos en tren.
¿Cuál es la mejor época para ir a Niza?
Mayo, junio, septiembre y octubre: buen tiempo, mar aún templado en septiembre y precios por debajo del pico. Julio y agosto juntan calor, precios máximos y la Costa Azul llena. El invierno es suave —por eso vinieron aquí los ingleses— y muchos museos siguen abiertos, aunque el mar no acompaña.
¿Merece la pena ir a Mónaco desde Niza?
Sí, y además es barato: el tren tarda unos 25 minutos y cuesta pocos euros. Da para un día largo entre la Roca con el palacio y el Museo Oceanográfico, y Montecarlo con el casino. Entrar al país es gratis; lo caro es comer allí. Vuelve en el autobús 100 por la costa, que es un paseo panorámico gratis.
¿Hace falta coche en Niza?
No, y es mejor no tenerlo. La ciudad se recorre a pie y en tranvía, aparcar es caro y difícil, y todos los pueblos de alrededor —Mónaco, Villefranche, Antibes, Cannes— están conectados por un tren de costa barato y frecuente. El coche solo compensa si vas a meterte por los pueblos del interior de la Provenza.
¿Cuánto cuesta un viaje a Niza?
Entre 100 y 180 € por persona y día sin vuelos. El alojamiento en el frente marítimo y en la ciudad vieja es lo caro; el barrio del puerto y la zona de la estación salen bastante más baratos y están bien comunicados. Comiendo socca, pan bagnat y en los bistrós del puerto en vez de en las terrazas del Cours Saleya, se baja mucho.
¿Qué hay que comer en Niza?
Socca, que es una torta de harina de garbanzo cocida en horno de leña y se come caliente y de pie. También pissaladière, petits farcis y pan bagnat. Y ojo con la salade niçoise: la auténtica no lleva ni patata cocida ni judía verde, solo crudos, huevo, anchoa o atún y aceite de oliva. Si te la sirven con patata, no es niçoise.
¿Es gratis subir a la colina del Castillo?
Sí, el parque es gratis y además hay un ascensor gratuito junto a la torre Bellanda, al final del paseo marítimo, que evita los más de 200 escalones. Está señalizado con poco entusiasmo y mucha gente sube andando sin saber que existe. La vista de la bahía desde arriba es la mejor de la ciudad.
¿Los museos de Niza son gratis?
Los municipales son gratis para menores de 18 años sin trámite, y existe un pase de museos que se amortiza a partir del segundo. El museo Matisse ronda los 10-12 €. El museo Chagall es nacional, no municipal, así que tiene sus propias tarifas y gratuidades: consúltalas en su web antes de ir.
¿Es segura Niza?
Sí, con el cuidado habitual de cualquier ciudad turística del Mediterráneo: carteristas en el tranvía, en el Cours Saleya y en el paseo en temporada alta. Por la noche, la zona de la estación es menos agradable que el resto, sin que eso implique peligro. Nada que no se resuelva con el bolso delante y el móvil guardado.
¿Qué excursión en tren compensa más desde Niza?
Villefranche-sur-Mer por lo cerca que está —seis minutos— y lo bonito que es, y Mónaco por lo distinto. Antibes añade el museo Picasso y un mercado provenzal estupendo. El tren de la costa es barato, pasa a menudo y casi siempre es mejor opción que una excursión organizada, salvo para Èze, que no tiene estación arriba.
¿Qué ropa hay que llevar a Niza?
Ropa de verano y algo de abrigo ligero para la noche, que refresca junto al mar. Escarpines para la playa de piedras, que es casi obligatorio. Calzado cómodo con suela para la colina del Castillo y los senderos del Mont Boron. Y hombros y rodillas cubiertos si vas a entrar en la catedral rusa.
¿Merece la pena el free tour en Niza?
Sí, sobre todo el primer día. Es una visita a pie de 2-3 horas con guía en español que recorre el centro histórico y te deja orientado para el resto del viaje. Se reserva gratis y al final decides cuánto pagar: lo habitual en Niza son 10-15 € por persona. Reserva con antelación, porque los grupos en español tienen plazas limitadas.